Esta es una sección destinada a ti. Un espacio para poner en común y contar en primera persona acerca de tu proceso de terapia.

Te invito a que mandes un email a info@caminandocontigopsicoterapia.es y cuentes sobre tu experiencia. Aunque cada uno tiene su propio proceso, leer sobre el de otros ayuda.

“ME APETECE UTILIZAR ESTE ESPACIO…”

Me apetece utilizar este espacio, para compartir mi experiencia con el trabajo que Leticia proporciona a los demás, aunque esta experiencia sea, desde otra perspectiva, desde el punto de vista de otro profesional.

Conozco a Leticia desde hace más de 10 años y esto me permite conocer su formación, su profesionalidad y sobre todo, me permite conocerla personalmente.

En este tiempo, lo que más deseo destacar haber descubierto, es su manera tan diferente a la mía, que tiene de trabajar. Esta diferencia, es la que considero que nos hace complementarias y por eso es tan bueno y productivo nuestro trabajo en equipo.

Porque cada uno somos diferentes, existen infinitas formas de desempeñar el trabajo de la psicoterapia y cada profesional, elegimos la que mejor nos hace sentir, en el momento de ayudar a quien nos lo esté pidiendo. Es esta, insisto, la manera de trabajar de Leticia y de “caminar contigo”, lo que me ayuda, lo que me complementa y lo que me hace aprender cada día más.

Me apetece utilizar este espacio, para recomendar sin duda alguna, el trabajo de Leticia a todo aquel que recurra a su ayuda. Creo que esto es importante, si tal recomendación viene también, de alguien que se dedica a lo mismo…

Pero, sobre todo, me apetece utilizar este espacio para darte las gracias Leticia, por lo que día a día me enseñas, por motivarme, darme fuerzas y ayudar a que siga amando este trabajo.

Paula Massa

psicologoparati.com

La Biblioteca de tu vida:

Era un cuasi- adulto recién empezada la universidad cuando por primera vez acudí a Leticia. Me costó mucho dar el paso de acudir a terapia, a empezar ese viaje, ese camino, que a día de hoy recuerdo con tanto cariño y como un proceso doloroso, pero maravilloso.

La terapia a mi parecer es tender la mano a un terapeuta, que con nuestro consentimiento y confianza, se sienta con nosotros en un ambiente relajado y calmado, a ordenar uno a uno los capítulos de nuestra vida que creemos no nos dejan avanzar.

Lo interesante de este proceso de “lectura acompañada de nosotros mismos” es que te das cuenta que todos los capítulos y libros de tu vida están entrelazados, y hasta los capítulos más negros se desgranan en un sin fin de grises mucho más fáciles de ordenar, comentar y releer.

Después de varios años con Leticia, cuando miras hacia atrás, ves con orgullo y tranquilidad que los libros están ordenados, en su sitio, recordando con cariño el proceso. Y sin miedo y con confianza, sabes que si algún nuevo libro hace caer uno anterior, o algún capítulo antiguo torna oscuro de nuevo, con las armas aprendidas en terapia lo canalizarás y gestionarás, o sin vergüenza alguna, volver a tender la mano a tu terapeuta.

Iniciar el proceso de psicoterapia con Leticia es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida, otorgar la confianza y asumir la desnudez de abrirte ante otro ser humano no es fácil, pero conectar ambas personas para ordenar la biblioteca de tu vida es un proceso iluminador, fortalecedor y de entrar en armonía con uno mismo.

Siempre agradecido,

Borja 

Entre en la consulta con mucho miedo, con frio que casi no me dejaba hablar de la tiritona, no por o a quien me iba a encontrar, sino por tener que contar mi historia que no ha sido fácil ni desde niña y no saber ni por donde cogerla, con muchísimo sentimiento de culpa, con miedo de no contar lo que la otra persona quisiera escuchar por no molestar con mis cosas, porque mi vida había sido así, y no podía cambiarla. Yo pensaba que al haber sido así es lo que había y no me quedaba otra que vivir con todo ello; y aunque fue difícil y llore mucho, me hiciste sentir como si te conociera de siempre, haciéndome hablar y corrigiendo en todo lo que yo pensaba que era culpable, llegue a entrar en calor de ese frio inicial con el que pase, estaba a gusto, porque resulto ser solo mi mochila que siempre he ido guardando todo en ella, y jamás me he parado a colocar cada cosa en su sitio o peor aún, que he ido guardando todo sin vaciar nada, porque pensaba que en todo algo tenía que ver yo, haciendo de los problemas de los demás, los míos propios.

Gracias a nuestras charlas (con té incluido), porque en todas y cada una de ellas, me enseñas a ver que todo tiene una solución y que los problemas de los demás no tengo porque acarrearlos yo, por mucho que sean familia, amigos, compañeros de trabajo… Me has enseñado a dejarme mimar y a que me abracen y no abrazar yo siempre.

Estos ratitos son míos, y la verdad que me relajan, y salgo “liberada”, pudiendo contar y decir lo que quiero, mis sentimientos, sin ser juzgada y lo mejor de todo es que si algo no es como yo pienso, estas tu para ayudarme a saber coger de nuevo el camino correcto.

Con todo esto no quiere decir que me hayas cambiado de personalidad, porque en muchas situaciones, sigo ayudando al 200 %, pero sin involucrarme como antes, yo presto mi ayuda hasta dónde puedo o quiero, y por supuesto no me guardo ese problema en mi mochila, me has enseñado que cada uno tiene la suya y es lo que debo seguir consiguiendo, que los problemas de los demás no sean los míos y estoy orgullosa de saber decir NO, y eso no es de otra manera que gracias a tu ayuda.

Ahora por tema de trabajo y horarios incompatibles no podemos retomar estas charlas, pero se que en algún momento llegarán de nuevo, y me harás ser aun mejor persona de lo que creo que ya soy, porque en este tiempo he aprendido mucho.

Gracias Leticia.

Arantxa

‘Estás o no estás. Yo me comprometo si tú te comprometes’

Recuerdo nuestros primeros debates (como yo llamaba a nuestras sesiones), mi no entender por qué iba a terapia (mi mujer y mi familia me habían dicho que sería bueno que fuera, y yo iba), mis idas y venidas, y algún que otro retraso y plantón. Era un como si estuviera en terapia, pero no estaba realmente. Hasta que hubo un día que me dijiste: ‘Estás o no estás. Yo me comprometo si tú te comprometes’. Y dejaste claro que de esa manera no continuabas conmigo en terapia, que necesitas (yo necesitaba) mi propio compromiso. Después del enfado inicial (que por supuesto no te mostré) y tras otra de mis desapariciones, decidí comprometerme, no contigo ni con mi familia, si no conmigo. Entonces la terapia cambió. Y yo empecé a cambiar. Un duro y difícil tránsito por mi historia, que yo creía que no me afectaba, pero que sí me influía, y mucho. Un proceso de desenterrar lo enterrado, de poner sobre la mesa como tú dices, y de limpiar. Un tiempo después de aquello, mirándome cómo entré y cómo salí, gracias por aquella frase, por aquella ‘bofetada’ de realidad.

Roberto Amós

Los ataques de ansiedad me llevaron a tu consulta. Comprendí el mensaje que tenían que darme. No podía controlarlo todo, y por ahí se me escapaban las cosas. Exigente y perfeccionista al máximo me ahogaba en mis propias exigencias. La exigencia y el perfeccionismo forman parte de mí, y he aprendido a aceptarlas, pero rebajando mucho su intensidad y estando alerta. Gracias.

Abril S.

La difícil tarea de ser padres

Mi marido y yo llevamos a nuestro hijo a terapia por las rabietas. Era imposible hacernos con él. Habíamos probado de todo y nada nos funcionaba de forma continuada.

Aunque en principio le llevamos a él, poco a poco nos dimos cuenta que el tema tenía que ver mucho con nosotros y no tanto con nuestro hijo. Así que acabamos yendo a terapia nosotros.

Hemos aprendido a gestionar nuestras diferencias como pareja, a separar lo que tiene que ver con nuestro hijo y lo que no, y a vivir de forma más armoniosa. No vivimos en un estado zen pero estamos mucho más tranquilos.

Gloria

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