¿Dónde están los besos y los abrazos perdidos?

 

Reflexiones

 

Desde hace unos meses tengo una sensación ambivalente cuando veo una serie o una película y la gente está próxima entre sí. Me viene una doble sensación. Por un lado de extrañeza. Algo así como ¡están demasiado juntos! Y al mismo tiempo sensación de nostalgia. La proximidad y los encuentros sin distancia. Y me pregunto ¿dónde están los besos y los abrazos perdidos?

Para prevenir el contagio y la transmisión del coronavirus, la mayoría de países han optado por el distanciamiento social. Es una medida que creo necesaria, y al mismo tiempo dura y en ocasiones cuesta cumplir. Somo una sociedad donde el tocarnos, darnos la mano, abrazarnos o besarnos, forma parte de nuestra cultura. Es una muestra de cariño, amor, cercanía. Además, el ser humano, desde que nace, necesita el contacto físico.

¿Cuáles son los beneficios del contacto físico? Todos los que quieras. Por nombrar unos cuantos: contribuye al bienestar físico y emocional, reduce el estrés, mejora el estado de ánimo, disminuye la ansiedad, reduce la percepción de dolor, mejora la seguridad personal…

Nos estamos reinventando y hemos creado nuevos saludos (con el codo, el pie…). También han crecido las llamadas y los contactos y conversaciones virtuales. También están los abrazos dados con cuidado a nuestros elegidos. Las caricias con cierta distancia. Las miradas. Las sonrisas que aún con mascarilla se perciben. Las palabras de cariño que nos decimos, en la cercanía o en la distancia. 

Aunque el contacto físico tal y como lo entendíamos hasta hace unos meses es fundamental, estamos aprendiendo poco a poco a adaptar esta necesidad a nuestra realidad actual. No siempre es fácil. Por eso empezaba esta reflexión preguntándome dónde están los besos y los abrazos perdidos. 

Muchos de esos besos y abrazos están quedando sin darse como tal. Otros muchos están transformándose, encontrando nuevas maneras. No tienen por qué perderse, sí cambiar en ocasiones la manera. Necesitamos tocar y ser tocados, con distancia y con cuidado, mirarnos, sonreírnos, pensarnos los unos a los otros, decirnos esas palabras que queremos decirnos…

 

 

Y siempre,

Caminando Contigo…

 

Leticia Acevedo

Psicóloga y Psicoterapeuta

 

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