¿El psicólogo va al psicólogo?

 

La pregunta sorprende a unos. La respuesta a otros. Y sí, los psicólogos también vamos a terapia.  Si algún psicólogo está leyendo esto, seguramente le venga a la mente esas reuniones familiares o con amigos dónde alguien pregunta con cara de extrañado algo así como ¿y tú que eres psicólogo vas al psicólogo?

 

 

Sí, el psicólogo va al psicólogo por temas personales

 

El título de psicología no viene con un certificado de salud y bienestar emocionales ni con una vida exenta de dificultades y problemas.

Los psicólogos también nos atascamos en algunas situaciones, nos cuestan otras, pasamos por duelos y momentos difíciles, etc. También nos enfadamos, tenemos días malos y no siempre sabemos gestionar o afrontar lo que nos sucede. Es como si un médico no pudiera resfriarse o un fisio torcerse un pie. Absurdo ¿no?

Es cierto que a priori contamos con más bagaje y recursos que otras personas, que en ocasiones sí nos servirá. Pero una cosa es la teoría y otra la práctica. Y sí, a veces necesitamos ponernos en las manos de un colega de profesión. Y qué bien que hagamos uso de aquello que nosotros estamos haciendo. Significa que confiamos en la psicoterapia.

Ademas, entiendo la terapia como un continuo que va desde la patología hasta el desarrollo personal. Son muchos los pacientes que una vez superados los síntomas iniciales (que son sólo la punta del iceberg) continúan sus procesos para conocerse mejor y vivir de una manera más plena y consciente.

 

 

 Sí, el psicólogo va al psicólogo por cuestiones profesionales

 

La terapia propia es requisito en algunas escuelas de psicoterapia, principalmente en enfoques humanistas y psicodinámicos (psicoanálisis).

Yo como profesional necesito conocer mis fortalezas y debilidades, ver y trabajar esa parte que menos me gusta de mi, saber qué experiencias me han marcado en mi vida y de qué manera. Necesito ver qué situaciones me cuestan en la vida y dónde me atasco. Me tengo que conocer para después, con todo eso, colocarme frente a ti.

Para mi es fundamental que el psicólogo haga su propia terapia, haber pasado por la silla en la que tú estás sentado ahora. Quizás los problemas sean diferentes, o no tanto. Con los años me doy cuenta que en ocasiones lo que varía es la intensidad y la forma, y que hay problemas y dificultades comunes.

Haber compartido silla me hace estar en una posición más cercana, entendiendo mejor las resistencias y dificultades del proceso. Viendo también que es posible el cambio.

 

 

Y es que los psicólogos también reímos, amamos, lloramos, nos enfadamos, nos sentimos inseguros, tenemos problemas y nos atascamos en las cosas. Somos de carne y hueso. Quizás una diferencia importante radique en que podemos ser más conscientes de lo que nos pasa y que hemos pasado, o estamos, en esa silla de paciente.

 

 

Te espero en los comentarios. Si te ha gustado ¡dale a LIKE! Y si crees que a alguien le puede servir, ¡compártelo!

 

 

Y siempre,

Caminando Contigo…

 

Leticia Acevedo

Psicóloga y Psicoterapeuta

 

Este sitio web utiliza cookies para que tengas una mejor experiencia como usuario. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso y la política de privacidad y de cookies de este sitio web. Pincha el enlace si quieres más información.

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar