La crisis del Covid-19 como oportunidad

 

Si echo la vista atrás, me vienen recuerdos de lo que han sido estos meses. Ahora con el sol y el calor que ya empieza a notarse, parece que la ciudad ha cambiado de color. Y lo ha hecho. Atrás quedan, y no se olvidan días grises y de lluvia, de susto e incertidumbre a nivel de país y mundial, de dolor y pérdidas en diferentes contextos.

Y no quiero que todo lo vivido se olvide. No sería bueno ni en lo individual ni a nivel de sociedad. Porque también podemos ver la crisis del Covid-19 como oportunidad. Y de esto quiero reflexionar hoy. Cuando parece que vamos saliendo de la crisis poco a poco. Lo digo bajito. No hay otra manera diferente del poco a poco, porque un retroceso podría ser devastador.

Y aunque quiero hablar de la crisis del Covid-19 como oportunidad, porque realmente creo que puede ser así, no quiero olvidarme del dolor y de las pérdidas que cada uno ha podido tener en este tiempo, y de todo lo vivido y lo que haya podido suponer esta crisis sanitaria, laboral, de vida, emocional, social… Porque ha sido una crisis que ha tocado todas las esferas de nuestra vida

 

La crisis del Covid-19 como oportunidad a nivel de sociedad

 

Como sociedad, como país e incluso como mundo, el Covid-19 nos ha parado literalmente. Nos ha puesto de frente nuestra fragilidad y vulnerabilidad. Sin posibilidad de escapatoria. Nosotros que nos creíamos todopoderosos, con control sobre la situación y nuestra vida, e incluso sobre el mundo. Que estábamos en la vida muy en automático, una tarea tras otra, en un continuo hacer despistándonos de nosotros mismos… hemos tenido que parar. Una obligación a parar puesta desde fuera. 

Ha cambiado la forma de trabajar. El teletrabajo se ha impuesto, y abre la puerta a que sea una posibilidad en el futuro. Porque ha podido hacerse, y a marchas forzadas. Según que trabajos y con más planificación, puede hacerse un cambio. Que además tendría beneficios a nivel personal y de conciliación familiar. Aunque lo que está sucediendo ahora no es conciliación, es supervivencia. Me refiero a cuando los peques puedan volver al cole de una manera normalizada. 

Hemos valorado profesiones como la sanitaria, o las básicas y necesarias como agricultores, cajeros, reponedores, transportistas… Sin los cuales esta cuarentena no sé cómo podría haber sido posible. 

También nos hemos quitado el maquillaje y los tacones. Esa superficialidad que en ocasiones nos ahoga, y nos aleja tanto de lo importante. Muchas reuniones de trabajo se han hecho desde el salón o la habitación de la casa. Y se ha visto que muchos viajes no son necesarios.

Hemos sacado el ingenio y puesto a prueba la creatividad. Algunos hasta límites insospechados. 

Por no hablar de la importancia del contacto, de las relaciones, del piel con piel y de los te quiero… Lo social ha podido mantenerse con las videollamadas, con las cervezas en grupo… Y hemos revalorizado la necesidad de las caricias y los abrazos.

Las artes y el ejercicio físico… nos han ayudado infinitamente estas semanas. Y nosotros que cada vez las reducimos más de los planes de estudio escolares. 

El consumo ha bajado. Y parte del consumo que teníamos, por no decir mucho, no lo necesitábamos. Estábamos en un continuo comprar y tragar, para llenar vacíos, que una vez llenados, se volvían a vaciar. 

Y hemos hecho piña. Prueba de ello son las iniciativas solidarias y sociales que se han puesto en marcha. Y necesitamos seguir haciendo esa piña, porque hay muchas desigualdades y cosas por hacer y mantener. Necesitamos también mucha paciencia para las próximas semanas y desescalada. Porque de esta solo podemos salir juntos, no de forma individual

Podría seguir. Estos son solo unos ejemplos. Deseo que como sociedad no se nos olvide. Porque de esta crisis podemos sacar mucho bueno. Y la sociedad es la suma de cada uno de nosotros. Por eso, el cambio viene desde lo individual

 

La crisis del Covid-19 como oportunidad en lo individual

 

Y este parar nos ha hecho volver a lo interno, al hogar de cada uno, con familia o sin ella. Nos ha puesto de frente a nuestras luces y a nuestras sombras. Y puedes haberte ‘escapado’ de ello, o no. Hemos tenido, y tenemos aún, esa oportunidad. Una especie de retiro obligado. Y sentarse frente a las sombras no es fácil. Duele. Y también te da la oportunidad de darte cuenta, de crecer y de hacer un posible cambio.

Poner el ojo en ti, en lo que has necesitado, en lo que te ha servido, en tu autocuidado… Para poder continuar con ello a partir de ahora y encontrar la manera de mantenerlo.

Y las relaciones. Diálogo y escucha al otro. Algunas relaciones se habrán fortalecido y otras habrá que reescribirlas. Pero seguro, que en todas, y sobre todo si ha habido convivencia, ha habido movimiento. Y el movimiento es vida. 

Esta crisis también te habrá traído pérdidas, o reactivado las anteriores. Pérdida de personas, de trabajo, de oportunidades, de libertad de movimientos… Y las pérdidas necesitan elaborarse. Los duelos, del tipo que sean, duelen y necesitan tiempo para poder continuar.

Como ves, muchas emociones. Sin ponerlas con ninguna connotación, ni emociones buenas ni emociones malas. Seguro que estos días has tenido de todo. Susto, incertidumbre, enfado, tristeza, alegría… y todas las que quieras añadir. Abrazarlas a todas, porque forman parte de ti, y de las reacciones normales de estos días.

Ha sido un gran ejercicio de supervivencia de vida y psicológica. Por eso cada uno lo hemos hecho como hemos sabido y como hemos podido. Si para la vida no hay manual de instrucciones, menos para una pandemia. Y lo mismo para la desescalada, a tu ritmo, respetando tus tiempos y viendo quizás tus miedos.

Y aunque he empezado esta reflexión desde la sociedad, repito, que el cambio y el mantener lo aprendido empieza desde las pequeñas acciones individuales. Y en este comienzo de vuelta a la ‘normalidad’ yo lo pongo muchas comillas. Porque algunas cosas de normales y sanas, tenían poco.

 

Hoy te traigo un artículo diferente de las ultimas ocho semanas de cuarentena, en las que te he ido trayendo Píldoras de Bienestar, con el deseo de que te ayudaran en el confinamiento. Son píldoras a las que puedes volver en cualquier momento. Son Píldoras para la vida. Puedes tomarlas cuando quieras, no tienen contraindicaciones ni efectos secundarios y las puedes compartir.

 

Si te está siendo difícil manejar tu situación actual, has tenido pérdidas y necesitas un apoyo, has estado en contacto con tus sombras o quieres saber cómo llevar a tu vida lo que has sentido que necesitas, ¿nos tomamos un té y hablamos?

 

Y siempre,

Caminando Contigo…

 

Leticia Acevedo

Psicóloga y Psicoterapeuta

 

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