Cuando no sepas qué hacer: PARÁTE Y RESPIRA

 

–  PÍLDORAS DE BIENESTAR –

 

Vivimos en un mundo y una sociedad en los que todo va muy rápido, donde saltamos de una cosa a otra sin pararnos y casi sin darnos cuenta. Es un mundo que tiene un valor muy puesto en la acción, en el que además parece que tenemos que estar a todo y llegar a todo. Pero sobre todo, es un mundo (un mundo que vamos formando cada uno de nosotros) con mucha evitación de la calma y del silencio.

Este panorama es un buen caldo de cultivo para sentirte agobiado y estresado. No digo que sea la causa, pero sí que influye. Todos tenemos momentos de agobio y estrés, y hoy te propongo algo muy práctico. Cuando te surja un momento de más nerviosismo, en el que sientas que entras en una espiral, donde tu agitación interior y tu ruido mental crecen, te propongo que te tomes un momento para PARAR y RESPIRAR.

Quizás estás intentando hacer una cosa una y otra vez y no te sale, estás en un atasco y llegas tarde o te sientes perdido y no sabes por dónde seguir, por poner unos ejemplos, prueba lo siguiente:

 

STOP

S: stop, me paro
T: tomo aire, respiro
O: me observo
P: prosigo

 

Acallar la mente es parar y estar a solas con tu respiración. Es parar lo que estás haciendo por unos momentos, tanto en lo fisico (acción) como en lo mental (pensamientos), y dirigir tu atención a tu respiración. Si está agitada intenta centrarte en ella, alárgala respirando más despacio y lleva el aire a la parte baja del abdomen, o simplemente pon tu atención en tu respiración e intenta calmarla.

Cuando te sientas más tranquilo, pregúntate ¿Qué necesito? Quizás sea hacer una pausa en lo que estás haciendo, cambiar de actividad, seguir en lo que estabas pero viéndolo con más distancia y fuera del bucle en el que te habías metido, o incluso tomarte tu realidad con más calma, como con el ejemplo que antes decía de que llegas tarde y no puedes evitarlo, pero sí te lo puedes tomar de una manera más relajada.

Respirar es algo que hacemos de forma automática, y en la mayoría de ocasiones no nos damos cuenta de ello, a veces incluso tampoco cuando estamos agitados. Poniendo conciencia en tu respiración es más fácil que te calmes y que disminuya tu nivel de agitación. Además, en la tranquilidad y en la calma aparecen muchas respuestas.

 

En momentos de estrés, párate y respira. Recuerda las letras del STOP (me paro, tomo aire, me observo, prosigo).

 

Si te cuesta parar, estar en calma, saber lo que necesitas… ¿nos tomamos un té y hablamos?

 

Y siempre,

Caminando Contigo…

 

Leticia Acevedo

Psicóloga y Psicoterapeuta

 

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